Primero revisa lo básico. ¿Has hecho cambios recientemente a la nutrición de tu perro? ¿Compite con otras mascotas por la comida? ¿Recientemente comió pasto? Todas estas son posibles razones por las que su estómago está irritado después de la cena. Averigua por qué tu perro se siente enfermo y cuándo debes llevarlo al
veterinario.
Los cambios
repentinos al alimento de tu perro pueden causar problemas gastrointestinales,
así que cambiar la comida del perro (la variedad o la marca) con demasiada
rapidez puede irritar su estómago. Por encima de todo, es importante que la transición a un nuevo alimento para perros se haga
con lentitud, generalmente a lo largo de 7 a 10 días. Antes de tomar la
decisión de cambiar el alimento para perro, consulta a tu veterinario. Si
sigues observando signos de problemas estomacales o si tu perro no deja de
vomitar, debes llevarlo al veterinario lo antes posible. Podría tener una
alergia o intolerancia alimenticia, o podría tener un problema más serio (un
objeto extraño en el estómago, enfermedad sistémica, etc.).
Si iniciaste
recientemente la transición a un alimento nuevo, asegúrate de comenzar poco a
poco y aumentar gradualmente la cantidad hasta que sea la única comida que le
ofreces.
Aunque la mayoría de
los papás de mascotas asumen que si un perro vomita después de comer
puede tener sensibilidad a la comida, no necesariamente es así. La ansiedad o el temor pueden ser causas
por las que el perro vomita después de comer. ¿Tu perro compite con otros
perros de la casa por el alimento? Esta sensación territorial puede hacer que
coma con más rapidez, sobrecargando el estómago y reduciendo la cantidad de
saliva que normalmente traga con el alimento y que sirve como protección. Y al
igual que con nosotros, el nerviosismo y el estrés pueden hacer que tu perro
sienta náuseas y que aumente el ácido en su estómago.
Cuando los perros
comen demasiado rápido, no se toman el tiempo para masticar los trozos de
comida más grandes. También ingieren una cantidad de aire significativa, que
puede regresar por regurgitación o como vómito. Si es posible, alimenta a un perro ansioso en un área separada, sin
otros animales a su alrededor. Empieza con comidas pequeñas y ve aumentando
hasta llegar a su cena normal una vez que notes que está tranquilo al comer.
Pueden existir
otros problemas relacionados con la ansiedad de un perro que afecten su
capacidad para digerir su comida. ¿Han ocurrido cambios en el hogar que
puedan haber alterado su rutina? ¿Te has mudado o alterado tu horario de
trabajo recientemente? Cambios como estos pueden poner ansioso a tu perro,
y eso puede afectar a su sistema digestivo. Si sospechas que esta puede ser la
razón por la que tu perro vomita después de comer, sigue demostrándole que lo
amas. Elógialo, acarícialo y juega con él, y hazlo sentir que todo está bien.
Lentamente, con el paso del tiempo, se adaptará a los cambios y volverá a ser
él mismo. Aún es importante vigilar sus hábitos de alimentación para asegurarte
de que no hay otro problema; si está ocurriendo con más frecuencia que una vez
cada varias semanas, debes consultar al veterinario. El vómito debido a otros
problemas de salud es más común que debido a la ansiedad.
De manera similar a cuando come
con ansiedad, es posible que tu perro coma demasiado rápido si le encanta el
sabor de su comida. Disfrutar de la comida no tiene nada de malo, pero es mejor
que reciba toda la nutrición del alimento sin devolverlo.
Una manera de reducir esta
tendencia es servirle porciones más pequeñas hasta que notes que
naturalmente empieza a comer más lento. Otra opción es servirle comidas
extendidas en un plato grande y plano o en una charola para hornear. Esto lo
obliga a tardar más en encontrar e ingerir cada pieza, reduciendo así las
probabilidades de que vomite después de comer. También hay juguetes especiales
con desafíos que lo obligan a trabajar un poco más para sacar su comida.
Usarlos es un buen ejercicio, pero también lo obliga a comer con más lentitud.
Sólo asegúrate de controlar que se siga comiendo toda la comida y que no se
frustre con su nuevo sistema para comer.
Si bien los perros
pueden comer pasto por varias razones y sin efectos negativos, los perros que
no se sienten bien por otras razones pueden comer pasto y vomitar el contenido
de su estómago, posiblemente eliminando lo que los hacía sentir enfermos. Una
vez que tu perro vomite el pasto y la comida debe sentirse mejor y no debería
necesitar atención médica adicional si simplemente tenía malestar estomacal. Pero recuerda mantenerlo hidratado y
observarlo con cuidado para asegurarte de que el vómito no persiste y de que no
tiene otro problema.
Si tu perro
sencillamente no puede dejar de vomitar después de comer alimento y pasto,
llévalo al veterinario o a la clínica de emergencias veterinarias lo antes
posible. Podría tener otro problema. Puede tener una enfermedad infecciosa o
sistémica, podría tener un cuerpo extraño en el estómago, o incluso podría
tener un estómago torcido. Sea lo que sea, la atención rápida lo hará sentirse
mejor.
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