Uno de los puntos básicos de la higiene de un perro -y al margen de cuestiones bucodentales, entre otros- es su baño; un procedimiento que no siempre es fácil de llevar a cabo en casa y para el que conviene conocer unas pautas básicas.
Hoy destacamos las más importantes.
Frecuencia
En primer lugar,
has de saber que no deberías bañar a tu perro antes de que cumpla las cinco
semanas de edad. Procura que tenga ya puestas todas las vacunas
correspondientes.
Respecto a la frecuencia no existe una norma específica (al
margen de hacerlo cuando se ha ensuciado). Depende de la raza, del tipo de
pelo, de su edad, del carácter, las condiciones climáticas, etcétera. Algunos,
por ejemplo, necesitan de una ducha semanal para evitar problemas de olor -en
ocasiones el quid de la cuestión se encuentra en los oídos, la boca y las
glándulas anales-, pero a la mayoría le bastará con recibir una cada 15 o 30
días. Eso sí, te recomendamos que no abuses para no irritar su dermis a no ser
que lo consideres estrictamente necesario.
Champú
Escoge un champú específico para perros, de pH neutro. Aunque resulten
tentadoras, aléjate de los perfumes y fragancias, que podrían marear al animal
y hasta irritar su piel. Los de avena, por ejemplo, suelen dar buen resultado,
así como el de árbol de té. Por fortuna, la variedad es bastante amplia.
Algunos, incluso, pueden ayudar a prevenir las pulgas -los que contienen
piretrina, piretro y aceite de cítricos-.
Procedimiento
sobre cómo bañar a un perro
1. Prepara el
baño para que se sienta a gusto y con la finalidad de que puedas moverte
cómodamente.
2. Si dispones
de una terraza grande o espacio al aire libre también puedes hacerlo fuera con
una manguera, piscina de plástico infantil, etcétera. Obviamente solo cuando
haga buen tiempo y el peludo no corra el riesgo de resfriarse.
3. Cierra la
puerta del aseo para que no pueda escaparse si percibe algún estímulo externo.
4. El agua
debe estar tibia, tanto en invierno como en verano.
5. Comprueba
que tenga las uñas lo suficientemente cortas para ahorrarte arañazos.
6. Quítale el
collar.
7. Desenreda
su pelaje con un peine de cerdas suaves, te facilitará el enjabonado.
8. Si tiene
tendencia a la otitis y otras enfermedades inflamatorias de los oídos,
tápaselos con algodones.
9. Comienza
enjuagándolo por completo y ten cuidado con la zona de las orejas y los ojos.
Coloca tu mano debajo de la alcachofa para atenuar la presión del chorro.
10. Aplica el
jabón por su lomo y restriega; sigue con las patas y frótalas con ahínco. Por
último, dedícate a la cabeza (sin champú, preferentemente). Si le da mucha
impresión, pásale una toallita húmeda por la cara.
11. Enjuágalo
tantas veces como sea necesario. Los residuos de champú podrían causarle
alergias y otras complicaciones.
12. Sécalo con
una toalla (para retirar el exceso de agua) y, a continuación, usa un secador
específico para perros, que hacen menos ruido que los convencionales (a no ser
que le hayas habituado al tuyo).
13. Cepilla su
pelaje hasta que desaparezcan los nudos y luzca brillante. Si se le enreda con
facilidad, opta por un acondicionador para canes.

Trucos para bañar a un perro miedoso
Por desgracia y si bien el baño casero ya lleva implícito una serie de incomodidades, también encontramos a canes con fobia al agua. Si es el caso del tuyo, la idea es convertir ese momento de acicalamiento en algo positivo, de manera que, lo primero que deberías tener claro, es que nunca forzarás al animal a acercarse a la bañera ni le amonestarás.
Y tú, ¿ya sabes todo lo necesario para bañar a tu perro con éxito? Di que sí y ahórrate los ladridos pasados por agua.
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