El riñón juega un papel central en el mantenimiento del organismo, porque se encarga de filtrar la sangre para eliminar parte de las sustancias nocivas y minerales que se acumulan en él, y de regular el grado de hidratación del cuerpo, produciendo orina más o menos concentrada. Además, el riñón produce varias sustancias indispensables para el funcionamiento del cuerpo, tales como ciertas vitaminas y hormonas.

Los riñones pueden funcionar de forma deficiente por varios motivos. Esto puede ocurrir de forma repentina cuando se produce pérdida de sangre o existen problemas circulatorios graves que dificultan la llegada de la sangre hasta ellos, o bien por la acción de sustancias tóxicas o medicamentos.

Sin embargo, en perros viejos, lo más habitual es encontrar insuficiencia renal crónica. Esto significa que se va produciendo un deterioro progresivo, a lo largo de meses o años. La presencia de otras enfermedades como la diabetes mellitus o la hipertensión, pueden favorecer estos cambios.

El problema de esta situación es que no suele ser evidente hasta que el grado de deterioro de los riñones es tan importante que la única cosa que se puede hacer es intentar frenarlo. Cuando se diagnostica una insuficiencia renal en perros viejos, puede que el perro sólo disponga de un 30% de función renal. Estos órganos tienen una capacidad de adaptación tan grande que pueden aumentar su rendimiento de tal forma que no se note que una gran parte de su capacidad de trabajo ha disminuido.

Todos hemos oído hablar de personas que viven con un único riñón, bien sea porque nacieron así o porque perdieron uno por un accidente o enfermedad, y pese a ello siguen disfrutando de una buena calidad de vida. Pero lo que ocurre, es que la parte del riñón que sigue funcionando lo hace filtrando una mayor cantidad de sangre, trabajando casi al límite, y acaba por fallar en su función.

CONSECUENCIAS DE INSUFICIENCIA RENAL EN PERROS VIEJOS

Los riñones pueden funcionar de forma deficiente por varios motivos. Esto puede ocurrir de forma repentina cuando se produce pérdida de sangre o existen problemas circulatorios graves que dificultan la llegada de la sangre hasta ellos, o bien por la acción de sustancias tóxicas o medicamentos.

Sin embargo, en perros viejos, lo más habitual es encontrar insuficiencia renal crónica. Esto significa que se va produciendo un deterioro progresivo, a lo largo de meses o años. La presencia de otras enfermedades como la diabetes mellitus o la hipertensión, pueden favorecer estos cambios.

El problema de esta situación es que no suele ser evidente hasta que el grado de deterioro de los riñones es tan importante que la única cosa que se puede hacer es intentar frenarlo. Cuando se diagnostica una insuficiencia renal en perros viejos, puede que el perro sólo disponga de un 30% de función renal. Estos órganos tienen una capacidad de adaptación tan grande que pueden aumentar su rendimiento de tal forma que no se note que una gran parte de su capacidad de trabajo ha disminuido.

Todos hemos oído hablar de personas que viven con un único riñón, bien sea porque nacieron así o porque perdieron uno por un accidente o enfermedad, y pese a ello siguen disfrutando de una buena calidad de vida. Pero lo que ocurre, es que la parte del riñón que sigue funcionando lo hace filtrando una mayor cantidad de sangre, trabajando casi al límite, y acaba por fallar en su función.

INSUFICIENCIA RENAL EN PERROS MAYORES MiPet.pe

SOLUCIONES EN LA INSUFICIENCIA RENAL EN PERROS MAYORES

Si se confirma que tu perro tiene insuficiencia renal, el veterinario analizará los resultados de los análisis de sangre y orina, teniendo en cuenta también su presión arterial, para conocer la gravedad del problema y establecer el tratamiento a seguir.

Los casos más leves y precoces suelen tratarse con un cambio de la alimentación y algún suplemento específico de vitaminas. En algunas situaciones, puede ser necesario administrarle medicamentos que faciliten la llegada de la sangre a sus riñones, para que ésta no llegue con una presión excesiva. Y en supuestos más graves, además de los cambios de la alimentación y los medicamentos para la circulación, puede ser necesario administrar composiciones que ayuden a secuestrar el fósforo y otras sustancias nocivas del alimento, para evitar que pasen por el riñón.

Cuando el riñón no puede hacer frente a sus funciones, se acumulan las sustancias nocivas en la sangre y se produce un deterioro mucho más evidente del perro. En seres humanos, llegados a este punto, se utiliza la diálisis para que una máquina filtre la sangre y elimine estas sustancias. El objetivo, muchas veces, es evitar el daño del paciente mientras se espera a un trasplante renal que sustituya el riñón que ha dejado de funcionar por uno sano. En perros es muy difícil acceder a estos tratamientos, de ahí la importancia de proceder preventivamente para la detección precoz de la enfermedad.