Se ha comprobado que
pueden convivir tranquilamente y en paz con los gatos, sin que estos los ataquen o se los coman. En esta guía
te vamos a contar todo lo que se sabe sobre el miedo de los ratones a los
gatos, pero también de otros depredadores, basándonos en varios estudios que te
serán de gran utilidad.
Seguro que en más de
una ocasión has escuchado la expresión de oler
el miedo, o que alguien ha olido el miedo y se ha echado atrás. Realmente
los animales, y nosotros también lo somos, son capaces de percibir olores que,
aunque no los identifiquemos, como por ejemplo el café recién hecho, el olor de
naranjas o de un perfume, hacen que nuestra mente se active, ya que despiertan
un lado de nuestro cerebro más primitivo y nos ponen en alerta frente posibles
riesgos, haciendo que estemos más tensos o atentos a lo que puede ocurrirnos.
En el caso de los ratones, como bien nos aseguran diferentes estudios realizados en
prestigiosas Universidades de Estados Unidos, se ha comprobado que son capaces
de detectar un compuesto que asocian con los depredadores y que está presente
en la saliva. El compuesto en cuestión se denomina proteína urinaria mayor y es producida por los depredadores, como
en el caso de los gatos, que tienen
instintos de alimentarse, haciendo que su organismo se prepare para la caza de
una presa para su posterior alimentación.

Cuando un depredador, como un gato, o cualquier
otro animal con intenciones de cazar se encuentra cerca, el ratón es capaz de
oler dicha proteína, lo que hace que se ponga en alerta y busque un refugio
rápidamente para evitar ser cazado. Esta percepción la consiguen por medio de
un órgano con el que cuentan estos roedores y que se llama órgano sensorial de Jacobson o también vomeronasal, siendo la encargada
de registrar los olores que hay en el ambiente y darle un significado.
Es posible que la
siguiente pregunta que se le pase al lector por la cabeza es la que comentamos
en este enunciado y a continuación vamos a comentarla para que conozcas su
respuesta. Cuando un gato vive en casa, se podría decir que todos sus instintos
depredadores se han adormilado, ya no necesita cazar porque sabe que en su
cazón va a encontrar todo el alimento que necesita. Pasa igual con los
cuidadores de tigres y leones, que pueden entrar en las estancias de los
animales tranquilamente, siempre y cuando estos se encuentren bien alimentados.
Al tener la tripa llena no necesitan cazar ni tampoco buscar a una nueva presa,
ni tampoco crear reservas, por lo que dejan en paz a cualquier animal que estén
a su alrededor, los cuales, en otros casos, si hubieran atacado para devorarlo.
El gato al estar alimentado y tener cubiertas todas sus
necesidades, cuando ve al ratón
no va a segregar en la saliva la proteína urinaria primaria, ya que el felino
no estará preparando su organismo para la ingesta del ratón, por lo que el
roedor no sentirá esta proteína y se sentirá a salvo con este animal, pudiendo
convivir sin problemas. Sin embargo, si el gato pasase hambre, es muy posible que,
al ver al ratón, tuviera ganas de hincarle el diente y, por lo tanto, el roedor
sí escaparía.

Existen investigaciones que corroboran esta teoría, pero realizándose a la inversa, ya que tomaron a varios especímenes para, por medio de diferentes fármacos anular la capacidad que tenía el órgano vomeronasal de los ratones de laboratorio, por lo que no podían detectar ningún tipo de olor que identificasen como peligroso. Una vez hecho esto, se les soltó en una jaula en la que se encontraba un gato o depredador de ratones al que se le había estado alimentado de estos animales y que, por lo tanto, contaba con dicha proteína en la boca. Sin embargo, al animal se le había sedado para que, de esta manera, no pudiese atacar al ratón, aunque si lo pudiese oler y de esta manera segregar en la boca la proteína urinaria primaria.
Los resultados fueron determinantes, ya que el ratón al
no poder oler, interactuaba con el gato, se subía en él e incluso parecía que
quería jugar, incluso llegándose a dormir a su alrededor sin atisbo de miedo. Por este motivo se dice que uno de los motivos por los
que los ratones huyen de los gatos es precisamente porque huelen en estos
animales, sobre todo si son salvajes, la saliva que segregan y que les ponen de
avisos que los depredadores los quieren en el menú.
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