Hay varias causas
detrás de la aparición de este problema. La
causa más habitual es la ingestión de grandes cantidades de aire. Esto se
produce cuando el perro engulle comida, en lugar de tragar despacio. Otra causa de gases vinculada a los gases
es el consumo de alimentos fermentables. Un síndrome de malabsorción
también puede originar gases.
En este caso se
relaciona el exceso de gas con una digestión incompleta de los hidratos de
carbono. Es consecuencia de un trastorno en el páncreas o el intestino delgado.
La colitis, que es la inflamación del colon, también produce una eliminación
considerable de gases, esfuerzos para defecar o deposiciones pequeñas con
sangre y mucosidad.
Parásitos intestinales como las giardias son otra
causa de flatulencia en los perros. Se acompaña de diarrea acuosa y maloliente, distensión abdominal, dolor,
etc. Necesita tratamiento veterinario. Pero, además, los gases están presentes
en problemas de gravedad, como el abdomen agudo o la obstrucción del flujo
gástrico.
En primer lugar,
cualquier alimento es susceptible de producir gases en los perros si este se
come con ansia. Pero es cierto que algunos, al fermentar más, van a aumentar
las flatulencias. Destacan los siguientes:
© Cebolla.
© Coliflor.
© Repollo.
© Guisantes.
© Productos Lácteos.

Una pequeña
eliminación de gases no es preocupante y se relaciona con el proceso de
digestión. Pero abundantes flatulencias
son señal de problemas. Si se debe a comer demasiado deprisa o surge tras
el consumo de alimentos de elevada fermentación, podemos solucionarlo en casa.
Pero es el
veterinario el único profesional que puede diagnosticar y tratar problemas como
la malabsorción. Además, hay que acudir a una clínica si apreciamos otros
síntomas como los siguientes:
© Molestias abdominales.
© Dolor en el vientre.
© Anorexia.
© Diarrea.
© Vómitos.
El tratamiento de las flatulencias va a depender
de la causa que las ha provocado. En general, se recomienda un cambio en su
alimentación. El objetivo
es una dieta muy fácil de digerir y baja en fibra. Es importante que, una vez
seleccionado el nuevo menú, no le ofrezcamos al perro ninguna otra comida.
Hay algunas dietas de prescripción veterinaria
especialmente formuladas para trastornos gastrointestinales a las que se puede
recurrir en estos casos. Además, se recomienda ofrecer varias raciones
pequeñas a lo largo del día. De esta manera, dándole más veces de comer,
también evitamos que trague con ansia toda la ración de golpe.
Ante episodios
muy intensos de flatulencia el veterinario puede recetarnos medicación que actúa sobre las burbujas de
gas del intestino y facilita su eliminación. Se administra una o dos veces
al día después de las comidas, según criterio profesional. Cuando el gas está
implicado en otras afecciones el tratamiento debe adaptarse a cada una de
ellas.
Recibe el nombre
de meteorismo la distensión abdominal que origina el exceso de gases acumulados
en el sistema gastrointestinal. Esta situación puede desembocar en lo que se
conoce como abdomen agudo, que es una
urgencia veterinaria y requiere el inmediato traslado del perro a una clínica,
pues el abdomen agudo llega a ser mortal.
El perro sentirá
un intenso dolor, estará inquieto y tendrá arcadas. No es capaz de reposar en
ningún sitio y le cuesta respirar. Si no se atiende, el animal entra en shock.
Por lo tanto, si nuestro perro tiene gases debemos prestarle mucha atención, ya
que la situación puede agravarse.
Si el flujo
gástrico se ve obstruido de manera total o parcial, el perro va a presentar
síntomas como gases, anorexia, adelgazamiento o eructos. Cuando la obstrucción
es parcial se producen vómitos intermitentes que acostumbran a contener
alimentos sin digerir y, a veces, sangre.
En la completa,
el perro va a vomitar nada más comer. Además, el vómito sale en proyectil. Es
un problema que va a requerir cirugía para eliminar la obstrucción que puede
deberse a cuerpos extraños, tumores o algunos tipos de gastritis.
Aunque si se
trata de una enfermedad o problema digestivo se va a requerir un tratamiento
veterinario específico, a niveles
generales suele tratarse de un problema alimenticio, por lo que podemos poner
en práctica estos consejos:
© Escoger una alimentación de calidad
adaptada a las necesidades de la etapa vital del perro.
© Ofrecer la ración diaria dividida en
varias porciones.
© No permitir que el perro engulla el
alimento.
© Con los perros más tragones podemos
utilizar comederos especiales diseñados con montículos entre los que se reparte
el alimento, de forma que resulta más complicado para el perro coger a la vez
grandes cantidades.
© No darle sobras ni alimentos
desaconsejados para los perros.
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