Por supuesto, los signos de cáncer varían según los órganos o las partes del cuerpo afectadas, como la piel, la sangre o los huesos. Estos signos también pueden indicar otras condiciones, así que no se asuste. Solo consulte a su veterinario si encuentra alguno de los siguientes:
Pérdida de peso inexplicable: si su mascota comienza a verse más delgada de lo normal y no ha comenzado una nueva dieta o rutina de ejercicios, es hora de un chequeo.
Ganglios linfáticos agrandados: los ganglios linfáticos que son más fáciles de encontrar se encuentran justo debajo de la mandíbula, justo debajo de la oreja y detrás de las rodillas. Normalmente, los ganglios linfáticos se sienten como un pequeño bulto flexible entre los dedos. Pero si siente algo más firme o más grande de lo habitual, hable con su veterinario.
Bultos y protuberancias en la piel: debe pasar los dedos sobre la piel de su mascota al menos una vez al mes para poder identificar cualquier bulto que esté creciendo o cambiando. Las mascotas que no han sido esterilizadas tienen un mayor riesgo de cáncer de mama, así que asegúrese de verificar si hay crecimientos inusuales en el pecho y la barriga.
Tos crónica o dificultad para respirar: los tumores que ocurren dentro o alrededor de los pulmones pueden causar problemas respiratorios.
Cojera o hinchazón de las extremidades: si pasa las manos por las dos patas delanteras o traseras de su mascota al mismo tiempo, es fácil comparar y detectar áreas con hinchazones inusuales a lo largo de los huesos. Si su mascota comienza a favorecer una extremidad, o duda en soportarla, hable con su veterinario.
Aliento apestoso o dificultad para masticar: sin duda, estos pueden ser signos de enfermedad periodontal, pero las mascotas también pueden tener tumores en la boca. Si su mascota lo permite, eche un vistazo a las encías y debajo de la lengua, buscando crecimientos inusuales.
Vómitos o diarrea crónicos: no es sorprendente que los cánceres del tracto digestivo puedan provocar heces sueltas, malestar estomacal y, en algunos casos, problemas para defecar. Si el problema persiste o su mascota comienza a perder peso, haga una cita.
Círculos o convulsiones: una mascota con un posible tumor cerebral puede experimentar una aparición repentina de convulsiones, especialmente en los años más antiguos, o puede caminar en círculos una y otra vez.
Distensión abdominal: las mascotas pueden tener barrigas hinchadas por el exceso en el frasco de tratamiento, pero también puede ser un signo de un órgano agrandado, como el hígado.
Letargo: cada vez que su mascota parece menos activa de lo habitual, se queda atrás en las caminatas o simplemente no quiere interactuar tanto con la familia, hay una buena posibilidad de que algo no esté bien.
En caso de duda, consulte a su veterinario. Puede que no sea nada. Pero si es algo más serio, te alegrará haberlo atrapado temprano.
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